Iván Aivazovsky: “El mar es mi vida”

 

Una de las características más bellas del mar es que nunca es igual. Es una misteriosa, vasta y solitaria masa de agua que cambia con cada luz, con cada viento. Podemos contemplarlo con un color azul intenso en un día de verano o de un gris difuminado en un día de lluvia. En ocasiones refleja la luz de la luna de forma tan suave que la superficie parece de plata. De igual forma el reflejo del sol al atardecer sobre sus aguas las transforma en oro. Desde la costa lo percibimos siempre diferente pero en alta mar es aún más cambiante.

“Venecia de noche”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Laguna de Venecia por la noche”

Iván Aivazovsky siempre estuvo enamorado del mar. Sus pinturas nos mostraron el océano en todas sus variantes posibles. Desde un mar en calma frente a la costa, hasta un mar embravecido en mitad de una tormenta. Desde la serenidad de una playa por la noche a la desesperación de una batalla en alta mar.

“Vista de Constantinopla”, 1846

“Contrabandistas”, 1884

Aivazovsky nació en Feodosia (Crimea, 1817) pero era de origen armenio y procedía de una familia muy humilde. Fue un artista que subió a lo más alto en el mundo del arte. Fue reconocido como uno de los más grandes artistas de su tiempo y recorrió medio mundo mostrando su obra y recibiendo los más altos honores y reconocimientos. Como ejemplo fue el único representarse del arte ruso que, en su tiempo, participó en la Exposición Internacional organizada en el Louvre, siendo el primer artista extranjero en convertirse en un Caballero de la Legión de Honor. Asimismo, una de sus obras fue adquirida por el papa Gregorio XVI para formar parte de la colección permanente del Vaticano.  A pesar de ello nunca olvidó sus orígenes y utilizó parte de su fortuna en obras sociales a favor del pueblo armenio, su pueblo.

Poco conocido es el hecho de que no tenía interés especial en mostrar su obra, pero sabía que era muy cotizada y él necesitaba grandes cantidades de dinero para realizar sus  labores sociales, tales como construir escuelas, edificar iglesias, fundar una escuela de arte o colaborar en el desarrollo del ferrocarril.

Nació al lado del mar y toda su vida estuvo vinculado a el. En la época de Aivazovsky la Armada Rusa era muy poderosa. El pintor acompañó al ejército en numerosas maniobras navales durante gran parte de su vida.  En estas experiencias pudo contemplar el mar en unas circunstancias poco habituales. Fue testigo de entrenamientos para batallas pero también de enfrentamientos reales como la Guerra de Crimea (1853-1856) donde pintó escenas de batalla en la sitiada fortaleza de Sebastopol. En 1844 fue nombrado el artista oficial de la Armada Rusa para pintar paisajes marinos, escenas costeras y batallas navales.

“Batalla de Chesmensky”, 1848

“La batalla de Navarion”, 1846

Su forma de trabajo consistía en pintar sus cuadros directamente en el lienzo sin ningún boceto previo. Aplicaba sucesivas veladuras consiguiendo una gran transparencia en el agua y en el cielo. La memoria de Aivazovsky era prodigiosa ya que nunca realizó sus cuadros contemplando el mar. Rogachevsky escribió: “su memoria artística era legendaria, fue capaz de reproducir lo que había visto solo por muy poco tiempo, sin siquiera dibujar bocetos preliminares”.

Entre toda su extensa obra (6.000 pinturas catalogadas), llama la atención los numerosos cuadros en los que describe las vicisitudes de náufragos. Quizás se deba al hecho de que él mismo tuvo una experiencia como tal y le preocupaba sobremanera la suerte que corrían aquellos que se perdían en el mar, así como le gustaba representar una esperanza a través de luces que se abren entre las nubes. Una de estas obras, “La novena ola”, está considerada como el cuadro más bonito de Rusia.

“La novena ola”, 1850

 

moonlit_seascape_with_shipwreck-1863

“Paisaje marino nocturno con naufragio”, 1863

“Vista del mar a la luz de la luna”, 1875

No sólo fue un gran artista, fue un hombre excepcional que demostró su amor por su tierra, por su gente y por su mar. Un hombre que se mantuvo fiel a si mismo durante toda su vida, a su forma de pintar y a su forma de expresarse con la pintura. En una etapa de su vida fue criticado por no querer evolucionar a las corrientes artísticas nuevas de su época que abandonaban el concepto del Romanticismo por el Realismo.

Iván Aivazovsky pintaba lo que amaba, lo que sentía, las experiencias que vivía.

Reflejó su alma en el mar que pintaba.

 

Copyright © Cinhalam.

Todos los derechos reservados

 

Bibliografía:

Kendall Miccoli, “Aivazovsky: Paintings” (2015)

Esperanza Guillén, “Naufragios: imágenes románticas de la desesperación”  (2004)

Enlaces de interés:

Catálogo donde se pueden contemplar 700 obras:

http://www.art-catalog.ru/gallery.php?id_psort=2&id_pview=2&count_pic=-1&id_artist=10

Biografía escrita por Shaen Hachatryan:

http://www.tanais.info/art/en/aivazovskyab.html

Proyecto interactivo realizado con el motivo del segundo centenario de su nacimiento:

https://www.behance.net/gallery/48366003/Ivan-Aivazovsky-Anniversary-concept

Un comentario el “Iván Aivazovsky: “El mar es mi vida”

  1. De nuevo estupenda entrada. Es extraño que un pintor tan reconocido en su país, y al parecer internacionalmente, me resulte un desconocido. Ahora ya nunca más. Es impresionante cómo es capaz de trasladar un fuerte realismo bajo el increíble lirismo de sus pinturas.

    ¡Deseando leer el próximo!.

    Un abrazo.

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