“Strange Tales of a Lonely Studio – Lian Suo”, Jing An, 2015.

 

El arte con el que más disfruto es el arte realista, bien sea de épocas pasadas o presente. Actualmente el arte contemporáneo que se muestra en las salas de exposiciones o en los museos tiene poco de realista. Aún así hay infinidad de pintores contemporáneos que defienden y desarrollan, con verdadera maestría, el realismo dentro de la pintura actual.

El MEAM, Museo Europeo de Arte Moderno (Barcelona), es un museo donde se favorece y potencia el arte realista de artistas vivos. En él se desarrollan, aparte de la exhibición de la colección propia del museo, actividades culturales, divulgativas y certámenes, los cuales impulsan la carreta de artistas actuales.

Una de estas actividades fue la exhibición de las obras finalistas de dos competiciones internacionales  de pintura y escultura, ARC Salon y Figurativas 2017. La primera organizada en Estados Unidos por la institución “Art Renewal Center” y la otra en Europa por la “Fundación de las Artes y los Artistas”. Ambas se unieron en Barcelona para acercar al público todo el trabajo más reciente de los mejores artistas figurativos de todo el mundo. Dicha exposición tuvo lugar entre el 22 Septiembre y el 26 Noviembre de 2017.

En esta muestra fue donde descubrí uno de los lienzos que más me han fascinado en los últimos tiempos. Se trata de la obra “Strange Tales of a Lonely Studio – Lian Suo”, de la artista Jing An. La obra obtuvo el segundo premio en el ARC Salon, en la categoría de “realismo fantástico”

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“Stranges Tales of a Lonely Studio- Lian Suo”, óleo sobre lienzo, 2015. (180 x 125 cm)

 

Lian Suo es un capítulo muy conocido de “Liaozhai Zhiyi, Strange Tales of a Lonely Studio”, una colección de historias clásicas chinas de Pu Songling que comprende cerca de quinientas historias cortas. Esta historia concreta muestra al fantasma de una niña, Lian Suo, que lleva en una tumba más de 20 años. Las luciérnagas que danzan en la noche, siendo testigos de su desolación, le ayudan a conocer a un hombre, Yang Yuwei. Se convierten en buenos amigos con gustos e ideas afines. Juntos leen y escriben poesía, juegan al ajedrez y tocan la pipa. La fragilidad de ella conmueve a Yang Yuwei y acaba enamorándose de ella. Para permitirle renacer, una noche el joven realiza un ritual que finaliza cuando, pinchándose en el brazo, hace derramar tres gotas de sangre sobre el ombligo de Lian Suo, causando su renacimiento.

Según las palabras de la autora:

“Soy una artista que pinta con emoción. En los últimos años, he creado una serie de obras sobre `Strange Tales of a Lonely Studio´, que representan algunas de sus más maravillosas historias de amor. Mis obras de arte intentan describir los antiguos clásicos literarios con la perspectiva de una mujer moderna. Mi objetivo es capturar, con imágenes de hace más de 300 años, la vida social de las mujeres, la psicología, el pensamiento y la emoción, mostrando la mitología china en el arte impulsado por la fantasía”.

Lamentablemente, no he conseguido encontrar en internet, ninguna otra obra perteneciente a esta serie de historias que comenta la autora. Sin duda serán dignas de contemplarse si comparten la belleza,  delicadeza, imaginación y perfección técnica de Lian Suo.

 

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Enlaces de interés:

https://www.meam.es/es/about/

https://www.artrenewal.org/Salon2016/Artwork/ByCategory/21052

 

Homenaje a Goethe, Gustav Eberlein, 1904

Existen momentos de la Historia en la que nacen seres excepcionales los cuales dejan una huella imborrable para generaciones posteriores. Estas personas inspiran la vida y el trabajo de muchas almas mucho después de que ellos hayan desaparecido. Uno de estos hombres fue el dramaturgo alemán Johann Wolfgang von Goethe, considerado uno de los hombres más inteligentes y polifacéticos de todos los tiempos. Escritores, pintores, escultores y filósofos honraron su memoria con su trabajo posterior.

Un ejemplo se encuentra en la Villa Borghese, en Roma. En este lugar se alza un monumento dedicado a Goethe. Está formado por una escultura que representa al escritor de pie sobre una columna. En la base de esta  hay tres grupos escultóricos que evocan  su poesía.

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“Homenaje a Goethe”, Gustav Eberlein. Villa Borghese, Roma.

Me impresionó, sobre todo, la fuerza y la expresividad uno de ellos: el que representa la obra “Ifigenia en Táurida”. La escultura ilustra el momento en el que Orestes, hermano de  Ifigenia, le  confiesa  el matricidio que ha cometido. La desesperación de él, el gesto de desprecio de ella me parecieron magistrales, me impactaron por la exquisita expresividad que de ellos se desprende.

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Ifigenia y Orestes

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Otro grupo escultórico, situado en el extremo izquierdo,  representa dos personajes de la novela “Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister”,  Mignon y el viejo arpista Lotario. El tercer grupo personifica  a Fausto y Mefistófeles, protagonistas de la más famosa obra escrita por Goethe, “Fausto”.

Fausto y Mefistóteles

Fausto y Mefistóteles

MIgnon y Lotario

Mignon y Lotario

 

Esta obra fue esculpida en 1904, por Valentino Casali, en Berlín, siguiendo los modelos elaborados por el escultor alemán Gustav Eberlein (1847-1926) y donado a la ciudad de Roma por el emperador Guillermo II de Alemania.

Una de las inquietudes de Goethe respecto al arte, a los sentimientos, a  la vida misma era que todo tenía que tener forma. Para él una experiencia vital debía ser descrita y, como escritor, daba forma a sus sentimientos y sus experiencias expresándose a través de la palabra escrita. Son conocidas sus  cartas dirigidas a sus amigos, a su hermana o a sus mentores en las que compartía sus inquietudes y vivencias. En muchas ocasiones esas reflexiones escritas le sirvieron para construir sus obras posteriormente. En el prólogo del libro “Goethe, la vida como obra de arte”, el autor, Rüdiger Safranski describe así esta idea: “…Para él todo había de tener forma. O bien la descubría, o bien la creaba en el vaivén cotidiano de los seres humanos, en las amistades, en cartas y conversaciones. Era un hombre de rituales, símbolos y alegorías, un amigo de insinuaciones y alusiones, y, sin embargo, también quería llegar siempre a un resultado, a una forma, a una obra.”

¿Y qué mejor manera de dar forma a una idea o, en este caso, a los personajes imaginados por Goethe que utilizando el arte de la escultura? Una obra escrita se transforma en una obra escultórica reafirmando una idea y una inquietud que acompañó a Goethe a lo largo de toda su vida.

 

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Bibliografia:

“Goethe a Roma: Un grande poeta nell’Italia del Settecento”. Paola Giovetti

“Goethe, la vida como obra de arte”.  Rüdiger Safranski

“Donde el camino acaba”

 

“Los Protectores” es el título de mi libro preferido y tengo el honor de tener a mi hermana como su autora. Lo leo todos los años en otoño y cada vez descubro algo nuevo en él. Este cuadro está inspirado en una escena de ese libro. En él se describe un lugar al que llega uno de los protagonistas de la historia después de un largo camino, siendo consciente de que su tiempo se acaba y decide detenerse allí, al encontrar en ese hermoso paraje sosiego y paz.

“Donde el camino acaba”. Óleo sobre lienzo, 2004. (100 x 73 cm)

 

De esta forma se describe en el libro:

Era un hermoso lugar donde los magnolios y las camelias en flor habían crecido espléndidamente alrededor de un pequeño estanque circundado por helechos y hiedras. Las ramas de uno de los magnolios se habían inclinado hacia el agua, adoptando la forma de una cascada y sus flores rosas casi rozaban la superficie en un movimiento susurrante, como si la naturaleza se abrazara a sí misma. Ehsaw se quedó contemplando en silencio aquel paraje. No sabía por qué, quizá fuera por su equilibrada delicadeza o por aquel instante de efímera belleza que no duraría más que unas pocas semanas hasta que las flores se marchitaran  y cayeran, o por el frescor del agua y del viento que lo animaban dándole vida; fuera por lo que fuese, Ehsaw deseó quedarse ahí para siempre, como si un reloj se hubiera detenido para ella, con la conciencia de quien sabe que nunca más volverá a moverse.” (M. Devidara)

El lugar que representa el cuadro no existe, pero sí existe el lugar que lo inspiró: Se trata de un rincón en el Parque de Castrelos, en la ciudad de Vigo. La primera vez que visité ese lugar estaba amaneciendo y los rayos del sol se proyectaban oblicuos sobre el magnolio y el estanque. Una rama se posaba con delicadeza sobre la superficie del agua y la luz de ese momento era irreal. He acudido a ese lugar infinidad de veces a través de los años, pero nunca he vuelto a disfrutar de la luz tan especial que había  aquel día.

La estatua en el estanque representa a Eshaw.