La “huida” de la “Medusa”

 

Una vez que una obra de arte es dada a conocer al mundo y apreciada como tal, ya no pertenece al autor sino a toda la Humanidad. Protegerla es un deber de los hombres del presente y un derecho de las generaciones futuras.

“Cada obra es portadora de la memoria de una civilización. Cada tesoro es la obra de un hombre y el testimonio intacto de su tiempo. Pertenecen a toda la Humanidad y perder este legado sería como perder parte de nuestra alma y de nuestra identidad”. (Jacques Jaujard)

 

La historia detrás de cada obra no se limita a su proceso de creación, en ciertas ocasiones, las circunstancias obligan a que sean testigos y víctimas de su tiempo.

“La balsa de la medusa” es una de esas obras. Su creación es apasionante, como ya escribí en este blog, (https://cinhalam.wordpress.com/2015/10/29/la-balsa-de-la-medusa-theodore-gericault-1818-1819/) pero su historia se prolonga en el tiempo debido a un acontecimiento histórico que superó a todos los seres humanos sacando lo peor, pero también lo mejor de cada uno.

la balsa de la medusa

“La balsa de la Medusa”. Óleo sobre lienzo, 1818-1819. (491 cm × 716 cm)

 

En 1939, poco antes de que estallase la Segunda Guerra Mundial, en el París amenazado por la invasión nazi, un gran hombre se dio cuenta que la guerra era inminente y que no solo peligraba su vida y su sociedad, también estaba en peligro algo que él amaba: el Arte.

Jacques Jaujard era en aquella época el subdirector de los Museos Nacionales en París y bajo su responsabilidad recaía la protección de las obras maestras del Louvre. El no estaba dispuesto a permitir que el magnífico legado del museo fuese destruido o espoliado, por ello organizó la evacuación de todas las obras maestras del museo antes de que los nazis entraran en París.

En tres días se embalaron y trasladaron más de 4000 obras al castillo de Chambord, a 160 km del Louvre y posteriormente se dispersaron entre diversos castillos y mansiones de toda Francia. El documental “Cómo el ilustre y desconocido Jacques Jaujard salvó el Louvre” (Jean-Pierre Devillers, Pierre Pochart) narra al detalle esta historia.

 

El 3 de septiembre de 1939 el Louvre terminó de evacuar todas sus obras. Ese día estalló la Segunda Guerra Mundial.

Una de las piezas que más problemas causó fue precisamente “La balsa de la Medusa”. Al plantearse su traslado se encontraron con varios problemas. El primero de ellos era que el lienzo no podía desmontarse ni enrollarse porque peligraba la integridad de la obra debido a los materiales empleados en su elaboración. (Géricault utilizó betún para pintar los tonos negros del cuadro y la fragilidad del barniz no permitía la manipulación de la tela) .

Sus enormes dimensiones (491 x 716 cm) hizo imposible la obtención de un embalaje adecuado por ello fue cargado directamente en un camión sujeto con cuerdas.

traslado de la balsa de lal medusa

La imagen es dantesca por el peligro que conlleva un traslado en semejantes condiciones.

Otro problema surgió en el camino. La altura del lienzo provocó que, al llegar a Versalles, se enredase en los cables del tranvía provocando un cortocircuito que dejó sin luz eléctrica a toda la ciudad. Unos largos ganchos hechos de material aislante solventaron el problema. Este contratiempo hizo que una avanzadilla inspeccionase los caminos por los que debería pasar el convoy midiendo los puentes y otros obstáculos decidiendo así la ruta adecuada. A pesar de todos estos inconvenientes,  la obra no sufrió daño alguno en el transporte ni en los años posteriores donde estuvo custodiada.

Jacques Jaujard fue el responsable principal de la salvaguarda de las obras, pero esta empresa era demasiado grande y compleja para un solo hombre. Decenas de empleados del museo ayudaron con el máximo cuidado a proteger este increíble legado. Muchas de estas personas se trasladaron a los lugares de almacenaje de las obras para poder cuidarlas evitando su deterioro. Gracias a todos ellos podemos seguir disfrutando, sintiendo y admirando estas obras maestras.

 

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Exposición: “La historia detrás del cuadro”

 

El 8 de diciembre de 2017 se inauguró en Pontevedra la exposición titulada “La historia detrás del cuadro” donde presenté las últimas obras que he pintado.

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El título de la muestra hace referencia a la idea de que los cuadros cuentan una doble historia.  Por un lado la que narra la propia pintura y por otro lado la historia que no se ve: el proceso de creación del cuadro. Con esta exposición pretendo mostrar una pequeña parte de ese proceso, desde que surge una idea hasta su resultado final. Por todo ello la muestra se compone no solo de la obra terminada, sino de bocetos y fotografías que ilustran el desarrollo del cuadro en sus estadíos iniciales e intermedios.

 

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Presentación del cuadro “Algosh” con el boceto y fotografías del proceso.

 

Resulta una forma bastante interesante y poco conocida de contemplar la obra de un autor. Las personas que han acudido a verla se han mostrado sorprendidos y encantados con esta forma de disfrutar de la pintura y sus comentarios han resultado muy gratificantes para mi.

 

La temática de esta muestra gira en torno a la idea de cómo el paso del tiempo modifica las creaciones de los seres humanos, así como en nuestra eterna lucha contra el Olvido.

 

http://www.farodevigo.es/portada-pontevedra/2017/12/09/pintora-burgalesa-cinhalam-inaugura-historia/1800730.html

http://www.noticiasgalicia.com/index.php/cultura-pontevedra/41185/la-pintora-cinhalam-presenta-su-nueva-exposicion-titulada-la-historia-detras-del-cuadro